Historia del Molino Jabonero

Es fácil imaginar a tenor de lo expuesto anteriormente que la historia del Molino Jabonero se remonte a principios del S. XVII.

El nombre primitivo , y como tal consta en las escrituras, era el de San Antonio del Jabonero, posteriormente sería denominado Molino Jaboneros, y durante muchos años conocido como Molino de Mariano, en referencia a mi abuelo.

El  Jabonero fue  uno de los molinos maquileros que existieron en los márgenes del Alto Guadalhorce.  En este tramo discurren sus aguas regateando entre una hilera de chopos, salces y fresnos.  Las rentas del molino procedían exclusivamente de lo que se obtenía de la maquila, la porción del grano molido que los campesinos pagaban cuando acudían a moler. En época de estiaje, desde san Juan del mes de junio hasta san Miguel del mes de septiembre, se maquilaba de cada diez libras una; y el resto del año, cuando las aguas son más abundantes, de doce libras una.

El entorno del molino era un lugar apacible. La puerta de la casa, orientada hacia el solano, viento típico de la zona, (suroeste)  por ella se accedía a la sala de moler. A la derecha, por una escalera de madera, se subía a la vivienda; sus paredes son de piedra; y su tejado, a dos aguas, con teja roja. Un portalón a la entrada conducía hasta las cuadras; por la parte norte de la casa penetra el agua del cauce del molino.

En unos cobertizos próximos de adobes se recogía el ganado y se guardaban los aperos para la labranza. Al lado, un cuidado huerto pone una nota de color en los aledaños del molino, donde se  cultivaba  la albahaca y la menta, junto con las hortalizas para el consumo de la casa: berza, acelgas, ajos, lechugas castellanas y negras, puerros y zanahorias.

Debido a su situación estratégica, justo en el tradicional paso que conducía  desde Granada hacia la costa , hasta Málaga, a través de la alta Axarquía, siguiendo la línea de pueblos como Alfarnate, Riogordo, Colmenar, Casabermeja, ruta bandolera jalonada de multitud de peligros. El molino era conocidos por toda la comarca ribereña: a él llegaban cada mañana arrieros de los más diversos lugares.

En aquella época se crearon sociedades en comandita, formada por amigos: oficiales de la casa del peso de la harina y depositarios del pan cocido, corredores de la taza y mesón, oficiales nombrados por el Concejo para la compra del trigo panadereado para la villa; y, finalmente los molineros, piezas claves para la molienda del trigo.

En casa de uno, se vendía el pan para el abastecimiento de la villa y de los forasteros; las mujeres cernían la harina y amasaban el pan. Otro viajaba por las ferias de las villas  y conocía a los labradores; traía trigo  y era también él quien vendía la harina.

Las carretas de las hermandades de carreteros  llegaban al molino tiradas por seis mulas y conducidas por expertos arrieros. Los carreteros que llegaban solían hacer su ruta con tres carretas; dos cargadas de madera; y la tercera, de productos ya elaborados en este material: gamellas, taburetes, ubios y ruedas para carros. Y completaban la carga con un buen número de pellejos vacíos para posteriormente realizar el viaje de subida a la sierra con las tres carretas cargadas con los pellejos llenos de vino tinto y clarete, hogazas de pan reciente y las talegas de harina. Llegaban el día de mercado grande en la villa, y distribuían las cargas de madera, entre carpinteros, toneleros, cuberos y carreteros. Después de almorzar en alguno de los mesones, procedían a cargar las carretas de pan, vino y harina. De Málaga bajaban, quincenalmente, dos carretas con cargas de diversas mercaderías para su entrega entre los comerciantes. Hierros de Vitoria, bacalao curado  y escabeches varios , para el abastecimiento de las pescaderías , eran las manufacturas más habituales entre estos carreteros , que posteriormente pasaban por el molino.

Esta forma de vida continuó de la misma manera hasta entrado el S.XX, el Molino Jabonero seguía molturando trigo , famoso en toda Málaga por su excelente calidad, mi abuelo  junto a su hermano labraban las tierras y recogían la cosecha, su madre y hermana  cernían la harina y amasaban el pan, mi bisabuelo como patrón de la finca supervisaba las tareas y comenzaba la plantación de los olivos, muchos de los cuales están todavía en pie, iniciando lo que hoy en día es el motor económico de la comarca, la producción de aceite.

Desgraciadamente todo cambió con el inicio de la guerra civil.

Una aciaga noche una cuadrilla de asesinos  subió desde Málaga en un camión, con la ruín tarea de cobrarse venganza en unos pobres campesinos cuya única culpa era la de trabajar de sol a sol, durante todos los días del año .

Algún envidioso del pueblo les indico el camino del Molino, no fue el único que tomaron, más de una decena de honrados trabajadores murieron acribillados a balazos  esa madrugada, el hermano de mi abuelo entre ellos.

La vez siguiente cuando de nuevo acudieron al Molino buscando más sangre mi abuelo estaba avisado por un vecino, molinero como él y pudo huir a través del túnel que conectaba el molino con el rio, por donde retornaban las aguas una vez habían cumplido con su función motora. Huyó escondido a  rastras por el cauce del Guadalhorce , que esas fechas casi no llevaba agua, hasta llegar a Archidona. Allí fue reclutado a la fuerza por el bando franquista y …. ¿ Saben cual fue su cometido en aquella contienda fraticida?  HACER PAN.

Cuando la guerra terminó,  mi abuelo regreso a su casa, al molino, y se hizo cargo de la finca, instalando la primera almazara del pueblo, se casó y tuvo tres hijos, mi madre y mi tía nacieron en el cortijo.

Se siguío con el sistema de maquila, pero esta vez las aceitunas sustituyeron al trigo. Gentes venidas desde  muy diversos lugares traían sus aceitunas para ser molidas en el Molino de Mariano.

Son innumerables la cantidad de personas que se han acercado en estos últimos años a las puertas del molino con lagrimas de los ojos, llenos de nostalgia,  para contarme infinidad de anécdotas sobre mi abuelo y mi abuela, sobre el trabajo en el campo y en el molino, donde nuca faltaba un trozo de pan o un buen chorro de aceite para el que lo necesitase, sobre lo importante que fue en sus vidas este trozo de nuestra Andalucía, tan pequeño pero a la vez tan grande.

Es por todos ellos por lo que busco este reconocimiento para el Molino, para que su memoria siga viva , para que nunca se pierda el conocimiento de lo que fuimos, de donde venimos y de lo que somos : hombres de luz, que a los hombres, alma de hombres les dimos.